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Mauricio Víquez. L. Sitio personal...

Nota de respuesta

 

Blindar no, respetar sí

  Hay una nota de  A. Madrigal que aparece en La República del 14 de abril y que el autor titula “ La Iglesia católica y su blindaje de acero”.

 

  Como ocurre en ese tipo de escrito, donde se ataca lo que no se conoce, cae irremediablemente en lo que cree exigir: no logra criticar con fundamento “in re”  sino que ataca “ad hominem” y se consume en el resentimiento que copia de la Sra. Ardón a la que cree defender.

 

  La historia y el presente están plagados de críticas a la Iglesia. Siempre ha sido así. Con el paréntesis de alguna época pancristiana todas las demás muestran ataques sin fin y habilidad para masacrar cristianos a diestra y siniestra. Las páginas del tiempo no mienten.

 

  Ningún blindaje. Solamente basta con mirar hoy lo que en todos los medios se puede hacer: criticar a las institución que mas abiertamente ha ventilado sus faltas y ha pedido perdón por ellas.

 

  Los escritos de la Sra. Ardón eran de esa categoría de improperios que el autor ya muy pasado de moda Dawkins, citado por Madrigal, llama “ofensa” y “heridas”. Ni argumentos ni reflexiones serias. Solo chota y punto.

 

  El respeto y la argumentación es una cosa y la ofensa rastrera es otra. Saber distinguir a todos viene bien y parece que la mayoría de las “críticas” que son frecuentes en la prensa o en redes sociales contra la Iglesia y los costarricenses que somos católicos va por el peor de los caminos: silenciar, insultar y reprimir.

 

  Curiosamente, esos que intentan silenciar la voz de la iglesia en temas urgentes e insultan por cualquier cosa e invitan a reprimir recurriendo  a anular el derecho humano de libertad religiosa son los que tienden a aparecer ante la opinión pública como víctimas y minorías mancilladas que exigen lo que niegan en sus diatribas.

 

  Sobre temas teológicos la gente que sabe habla con libertad y fundamento en las aulas y corrillos universitarios. No se calla a nadie. Sobre la historia se habla en foros donde la gente acostumbra pensar. Sobre los problemas pastorales mas importantes se discute y se discierne como mejorar la ruta, corregir errores y potenciar lo bueno. Pero todo eso se hace donde hay contrapartes que saben lo que dicen y saben respetar las posiciones contrarias y no olvidan que en ambientes democráticos y plurales el diálogo es simétrico y cada quien puede hablar y decir de lo que desee, incluso de fecundación “in vitro” y de otros temas incómodos, bioéticos o no, que a muchos hacen sentirse, tristemente, escasos de paciencia y capacidad de escucha respetuosa de la opinión ajena.

 

  Otro día vemos el tema de estado laico. Una noción que tan pocos comprenden liberada del odio fanático antirreligioso. Dr. Mauricio Víquez Lizano, pbro.

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1 comentario

Carlos Villalobos -

No le quito ni le pongo nada a su inteligente artículo Padre Mauricio. La crudeza de los ataques que se hacen a nuestra amada Iglesia, deben aguzar la inteligencia y sabiduría de la gente pensante que hay dentro de ella, sean laicos o sacerdotes, para que la verdad no sea pisoteada, antes bien, para que brille como la vela en el candelero.
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