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Mauricio Víquez. L. Sitio personal...

Católicos y política

Católicos y política
Participación católica en política.

En el 2010 tuvimos la experiencia de enfrentar la experiencia de elección de alcaldes por vez primera. Toda una novedad.

Actualmente, vamos a una nueva cita en las urnas. Es la oportunidad de participar, de nuevo, en la configuración de los gobiernos locales.

Las municipalidades cada día son y serán mas importantes. Por tanto, la participación ciudadana es clave. No es posible aplaudir, de modo alguno, el que un costarricense se quede en casa pudiendo ir a votar.

El voto, es para cualquier costarricense, un derecho-deber. No hay duda que todos lo hemos de tener claro y, en consecuencia, proceder. Bajar el abstencionismo en elecciones municipales y nacionales es esencial.

Participar es, entonces urgente. Sin embargo, no solamente se trata de ir a votar. Es esencial dar un paso mas y comenzar también a fiscalizar a aquellos que son elegidos. Una cosa y la otra son esenciales para todos y, de modo especial, para el ciudadano que se llama y es católico.

El católico de hoy no puede ser enemigo de la vida política ni sentir alergia de cara a la actividad partidista. Está llamado a vivir la política a profundidad. Se trata de enterarse de cuanto pasa en el país, conocer lo que se decide en cada poder de la república, analizar hasta qué punto lo que se da en su entorno coopera en construir la Civilización del Amor o no. Igualmente, la militancia en partidos consecuentes con los ideales cristianos es mas que imperiosa.

Ya desde hace mucho tiempo, en concreto, en el 2000, Juan Pablo II había dicho que aquellos que desean gobernar las naciones, máxime si son católicos, debían mantener una total coherencia con sus principios y aspirar a dirigir los destinos de los pueblos desde la plataforma de partidos que eviten pactar con ideas y propuestas antievangélicas. No se trata de injerencia de la jerarquía en estos asuntos sino otra cosa: coherencia con lo que se dice creer. Ahora, y si la jerarquía levanta la voz pues lo ha de poder hacer con toda libertad a partir del derecho de libre expresión y el derecho de libertad religiosa.

Aparte de esta necesaria coherencia de los políticos católicos, pedida durante el jubileo del año 2000 por Juan Pablo II, hoy santo, hay otro elemento clave: el fiel católico no puede, de modo alguno, mostrarse apático de frente a una elección. Si no participa puede colaborar a que algunos indeseables se apoderen de las instancias del poder público local o nacional, o bien, dejar espacios para que los modernos cristianofóbicos tomen posiciones de frente a lo que somos y creemos.

Hoy es un día para participar y en adelante, la participación católica en los partidos ha de ser, en clave de los dicho, frecuente y masiva. El Papa Francisco nos lo pide.

Porque nos ven y estamos en tiempos ideales para ser fermento en la masa, el norte que guía nuestros pasos es uno: participación política activa católica ¡ya!.
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